Huyendo del tabaco

4 09 2007

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El 29 de julio de 2004 mientras estaba de vacaciones con mi familia en Andorra, decidí dejar el tabaco para el resto de mi vida. No iba a ser fácil, puesto que ya lo había intentado varias veces sin éxito. Llegué a estar sin fumar hasta 5 años y, no recuerdo el motivo, pero volví a ser fumador. En otras ocasiones fueron periodos de 15 meses, otros de 3 meses, pero siempre recaía.

Además de fumador, iba ganando peso poco a poco, sin darme cuenta. Hasta que llegué a pesar 102 kg. El día que ví este peso en la báscula de una farmacia, fué tal el impacto que comencé a mentalizarme verdaderamente de que tenía que pensar en una estrategia para corregir todo lo que hacía en detrimento de mi salud, aunque nunca tuve algún problema por ello, pero lo veía venir.

Como ya había probado las pastillas “milagrosas”, los parches de nicotina, los chicles y algunos métodos más, necesitaba información sobre mi enemigo: la nicotina. Necesitaba saber algo más para no seguir en desventaja, y así fué como me enteré de un libro del que hablaban algunos ex-fumadores muy bien. Este libro se titula “Es fácil dejar de fumar si sabes cómo”, de Allen Carr http://www.comodejardefumar.com/.

Para mí fué una grandídima ayuda para crear la estrategia que me ayudaría a dejar el tabaco para siempre, con conocimiento de como actua la nicotina y por donde escaparse de sus garras.

Necesité alguna semana para decirme sobre qué día iba a ser el definitivo, ya que tenía que reunir algunos requisitos. Uno era de estar 100% convencido que lo iba a conseguir. El segundo, era que necesitaba estar muy concentrado, y para ello aproveché las vacaciones que muy pronto llegarían. En tercer lugar, tenía que involucrar a una persona a la que quisiera más que a mí mismo para comprometerme con mi palabra con ella, y fué mi hija pequeña.

Con todos los ingredientes reunidos en mi estrategia, el 29 de julio de 2004, el día del santo de Marta, le pregunté que si prefería que le comprara un regalito o que yo dejara el tabaco para siempre, y ella me respondío un poco escéptica que lo segundo, diciendo ¿pero de verdad que para siempre, o hasta que terminen las vacaciones?. Mi respuesta fué definitiva: me comprometo ahora mismo contigo a que será para toda la vida.

Así terminamos nuestra estancia en Andorra y fuimos a la casa de mis suegros en Chipiona a pasar el resto del mes de agosto. Yo con mi tremendo mono, los primeros días no quiero ni acordarme, sobre todo de una barbacoa que hicimos entre unos amigos, donde habían un par de ellos que fumaban y no paraban de ofrecerme tabaco por “olvido”.

Llegó primeros de septiembre, y me inscribí en un gimnasio que estaba cerca de casa. Tras un reconocimiento médico, la doctora me hizo un informe con los ejercicios que me recomendaba y los que me prohibía. Dentro de los permitidos estaba el aqua-gym (que no tiene nada que ver con el gintonic), andar en la cinta y pedalear en la bicicleta estática con respaldo.

Así estuve durante los primeros meses, haciendo regularmente deporte entre 4 y 5 días a la semana, y aumentando progresivamente tanto el tiempo como la intensidad. El cuerpo lo iba pidiendo cada día. Solo me privé al principio de los refrescos de cola, pasteles, fritos y chacinas. Poco a poco empecé a notar los resultados y cada vez me animaba más.

Cuando llevabá unos 5 meses en el gimnasio, un día que me ví con fuerzas mientras andaba en la cinta, me animé a dar una pequeña carrerita de 1 o 2 minutos, mirando previamnte a mi alrededor para controlar quién me iba a ver corriendo, ma daba hasta verguenza. Ese fué el principio del veneno del running. Nunca me había imaginado antes que aunque hasta los 20 años hacía mucho deporte, a mis 40 años iba a empezar una nueva vida muchísimo más saludable que la de los anteriores 20 años.

A partir de ese momento y con la constancia como principal argumento para el éxito, empecé una progresión en el estado de mi forma física, bajando poco a poco el peso sin excesivos cambios en la alimentación, solo dejé lo que dije 2 párrafos antes. Más que un severo régimen de comidas, poco a poco modifique mis hábitos de alimentación, tomando más frutas, verduras, zumos naturales y pastas.

Compré un peso para mi casa, y cada día apuntaba el peso a la misma hora, recién levantado. Mis ánimos iban a más, ya que cada semana iba notando la diferencia con la anterior. Aún lo sigo haciendo para controlar que estoy como me propuse en su momento, me encanta recrearme con mi objetivo conseguido, 75 kg. En verano tomo 2 0 3 kilitos que recupero en un par de semanas sin esfuerzo apenas. ¡Qué pasada!.

Había pasado ya más de un año de progreso corriendo en la cinta del gimnasio y saliendo temprano las mañanas de sábados y domingos a correr por el Paseo Juan Carlos I (junto al río Guadalquivir), cuando junto a mi cuñado Javi nos inscribimos en nuestra primera carrera popular, la del distrito Macarena. Íbamos los 2 muy cortados, viendo a los otros atletas que tanto por sus indumentarias como por sus fortalezas, parecía que nos íbamos a quedar solos nada más dar la salida. Pero no fué eso lo que ocurrió. Tras el pistoletazo, cada corredor iba tomando su posición y a los más preparados no volví a verlos, y nos fuimos quedando en el grupo todos los que estábamos de igual estado físico. Los 10 km de la prueba se hicieron cortos, ya que disfruté por participar y de vivir ese ambiente del que hasta entonces no conocía. El ritmo de la carrera fué lo de menos. Es más, ni sabía aún nada sobre ello.

A las pocas semanas nos inscribimos a la segunda, después a la tercera, cuarta, quinta…, ya estábamos los 2 pendientes de cada carrera que se celebraba en Sevilla o la provincia para ir a las que otras obligaciones nos permitieran. En cada una nos regalaban una camiseta de recuerdo, hasta llenar el ropero y empezar a regalar a la familia algunas de ellas. Además de la mejora del estado físico, empecé a conocer a otros corredores en los que coincidíamos en carreras y/o entrenamientos, sumando cada vez más unos amigos con los que compartir experiencias.

Todo bien, hasta que empezaron a llegar las primeras lesiones.

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En febrero de 2006, salí a ver el maratón de Sevilla a la calle. Ví que los atletas que participaban tenían edades entre los veintipico a los sesenta y pico años. Por supuesto atletas muy preparados, pero ¿por qué no podría yo hacerlo dentro de un par de años?. Ese fué el momento en que me entraron prisas para mejorar cada vez más. Y empecé a forzar. Cada vez las distancias eran mayores, y el ritmo fué aumentando. Compré un pulsómetro para controlar las pulsaciones del corazón y no hacer alguna barbaridad.

El primer dolor fué del antetibial anterior derecho, que me permitía correr, pero con dolor después de parar. El segundo fué peor, mientras iba entrenando dirección al huevo de Colón, la rodilla derecha me dió un latigazo y tuve que parar en seco. Si andaba no me dolía, pero correr no podía. El dolor estaba localizado en la parte externa de la rodilla derecha. Pregunté a otro atleta con más experiencia que si conocía a algún fisioterapeuta para que me lo recomendara, así fué. Pedí cita con Miguel Paez, de San José de la Rinconada. Fisioterapeuta, osteópata y preparador físico. Me diagnosticó un síndrome de la cintilla iliotibial http://www.mundoatletismo.com/Site/medicina/citillailiotibial.html En 4 o 5 sesiones, el problema estaba resuelto.

Peor aún la facitis plantar en el pié derecho, que me tuvo en el dique seco más de 3 meses, y otros cuantos meses más corriendo sin estar totalmente recuperado, poniéndome una plantilla recortada para minimizar el contacto. Cuando retomé el entrenamiento con cierta normalidad, estaba la media maratón de Los Palacios en diciembre de 2006 a solo 2 semanas, no creía que estuviera mínimamente en forma para afrontarla, pero unos amigos en el gimnasio me animaron y al final me inscribí el último día.

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Tal vez fuera por las ganas que tenía de correr y el tiempo que llevaba esperando ir a una carrera, pero la hice junto a mi cuñado Javi en un tiempo de 2h. 3min. aunque el tiempo para mí fué lo de menos. Siendo mi primer media maratón, creo que fué la carrera en la que más he disfrutado de todas las que he hecho hasta el momento. La anécdota fué que iba corriendo Papá Noé y nos adelantó hasta repartiedo caramelos a los niños que estaban animando durante el recorrido.


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5 responses

21 11 2007
Angel

Hola, e leido tu historia y creo que tengo el mismo problema que tuviste en la rodilla, te dejo mi mail a ver si me puedes explicar lo que te hizo el fisio porque yo llevo 3 semanas hiendo a uno y no e mejorado, gracias.

atlante07@hotmail.com

22 11 2007
Miguel

Hola atlante07, el fisioterapeuta me explico que debido a un problema en el sacro, que fue lo primero que trato de corregir, me provocaba que la cintilla iliotibial estuviera mas tensa de lo que debiera y de los movimientos al correr, se habia inflamado por continuos roces con el hueso de la rodilla.

Las sesiones consistian en correccion del sacro, masajes en la banda iliotibial y la zona baja de la espalda y finalmente ultrasonidos para reducir la inflamacion.

Ademas me recomendo que fortaleciera cuadriceps, bicicleta y estiramientos especificos para la cintilla.

Espero que des con un fisio con experiencia para que te saque pronto de tu lesion.

18 06 2008
Renato Andres Luna

Hey, que rico sentirse identificado con tu historia, maravilloso que hayas dejado el cigarrillo, a mi aun me cuesta mucho trabajo pero sigo entrenando para la 7 media maraton de Cali- Colombia. Ya he trazado algunos pinitos a nivel universitario pero me falta dejar de fumar para volver a mi mejor condicion fisica. Desde el otro lado del Atlantico un abrazo y muchos exitos en tu carrera, la de la Vida.
Ah, si puedes me escribes y me cuentas algunos tips para dejarlo definitivamente
Renato Luna

21 03 2009
Miguel

Hola Renato.

Yo creo que cada uno tiene que encontrar su motivación para conseguir dejar el tabaco. Posiblemente lo que a mi me haya ayudado, no te sirva a ti, porque cada uno está rodeado de sus propias circunstancias.

Lo que si te puedo decir, es que para vencer a la nicotina, necesitarás conocer muy bien como esta droga actua, cosa que desconocen la inmensa mayoría de fumadores. Aunque padezcan sus efectos.

A mi me ayudó el libro que hago referencia de Allen Carr, “Es fácil dejar de fumar si sabes como”. Te dejo el enlace por si lo quieres comprar http://www.esfacil.espasa.com/dejarfumar.htm

Renato, yo también te deseo que tengas muchísimos éxitos en tu vida.

Un abrazo.

26 04 2010
Rocio

Hola, muchas gracias por haber creado este blog y compartir tu experiencia. Hay cosas muy intersantes, empezando por tu propia historia.
Saludos cordiales.




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