ESOS LOCOS QUE CORREN

22 04 2008

Yo los conozco.
Los he visto muchas veces.
Son raros.
Algunos salen temprano a la mañana y se empeñan en ganarle al sol.
Otros se insolan al mediodía, se cansan a la tarde o intentan que no los atropelle un camión por la noche.
Están locos.
En verano corren, trotan, transpiran, se deshidratan y finalmente se cansan… sólo para disfrutar del descanso.
En invierno se tapan, se abrigan, se quejan, se enfrían, se resfrían y dejan que la lluvia les moje la cara.
Yo los he visto.
Pasan rápido por la rambla, despacio entre los árboles, serpentean caminos de tierra, trepan cuestas empedradas, trotan en la banquina de una carretera perdida, esquivan olas en la playa, cruzan puentes de madera, pisan hojas secas, suben cerros, saltan charcos, atraviesan parques, se molestan con los autos que no frenan, disparan de un perro y corren, corren y corren.
Escuchan música que acompaña el ritmo de sus piernas, escuchan a los horneros y a las gaviotas, escuchan sus latidos y su propia respiración, miran hacia delante, miran sus pies, huelen el viento que pasó por los eucaliptos, la brisa que salió de los naranjos, respiran el aire que llega de los pinos y entreparan cuando pasan frente a los jazmines.
Yo los he visto.
No están bien de la cabeza.
Usan championes con aire y zapatillas de marca, corren descalzos o gastan calzados. Traspiran camisetas, calzan gorras y miden una y otra vez su propio tiempo.
Están tratando de ganarle a alguien.
Trotan con el cuerpo flojo, pasan a la del perro blanco, pican después de la columna, buscan una canilla para refrescarse… y siguen.
Se inscriben en todas las carreras… pero no ganan ninguna.
Empiezan a correrla en la noche anterior, sueñan que trotan y a la mañana se levantan como niños en Día de Reyes.
Han preparado la ropa que descansa sobre una silla, como lo hacían en su infancia en víspera de vacaciones.
El día antes de la carrera comen pastas y no toman alcohol, pero se premian con descaro y con asado apenas termina la competencia.
Nunca pude calcularles la edad pero seguramente tienen entre 15 y 85 años.
Son hombres y mujeres.
No están bien.
Se anotan en carreras de ocho o diez kilómetros y antes de empezar saben que no podrán ganar aunque falten todos los demás.
Estrenan ansiedad en cada salida y unos minutos antes de la largada necesitan ir al baño.
Ajustan su cronómetro y tratan de ubicar a los cuatro o cinco a los que hay que ganarles.
Son sus referencias de carrera: “Cinco que corren parecido a mí”.
Ganarle a uno solo de ellos será suficiente para dormir a la noche con una sonrisa.
Disfrutan cuando pasan a otro corredor… pero lo alientan, le dicen que falta poco y le piden que no afloje.
Preguntan por el puesto de hidratación y se enojan porque no aparece.
Están locos, ellos saben que en sus casas tienen el agua que quieran, sin esperar que se la entregue un niño que levanta un vaso cuando pasan.
Se quejan del sol que los mata o de la lluvia que no los deja ver.
Están mal, ellos saben que allí cerca está la sombra de un sauce o el resguardo de un alero.
No las preparan… pero tienen todas las excusas para el momento en que llegan a la meta.
No las preparan…son parte de ellos.
El viento en contra, no corría una gota de aire, el calzado nuevo, el circuito mal medido, los que largan caminando adelante y no te dejan pasar, el cumpleaños que fuimos anoche, la llaga en el pie derecho de la costura de la media nueva, la rodilla que me volvió a traicionar, arranqué demasiado rápido, no dieron agua, al llegar iba a picar pero no quise.
Disfrutan al largar, disfrutan al correr y cuando llegan disfrutan de levantar los brazos porque dicen que lo han conseguido.
¡Qué ganaron una vez más!
No se dieron cuenta de que apenas si perdieron con un centenar o un millar de personas… pero insisten con que volvieron a ganar.
Son raros.
Se inventan una meta en cada carrera.
Se ganan a sí mismos, a los que insisten en mirarlos desde la vereda, a los que los miran por televisión y a los que ni siquiera saben que hay locos que corren.
Les tiemblan las manos cuando se pinchan la ropa al colocarse el número, simplemente por que no están bien.
Los he visto pasar.
Les duelen las piernas, se acalambran, les cuesta respirar, tienen puntadas en el costado… pero siguen.
A medida que avanzan en la carrera los músculos sufren más y más, la cara se les desfigura, la transpiración corre por sus caras, las puntadas empiezan a repetirse y dos kilómetros antes de la llegada comienzan a preguntarse que están haciendo allí.
¿Por qué no ser uno de los cuerdos que aplauden desde la vereda?
Están locos.
Yo los conozco bien.
Cuando llegan se abrazan de su mujer o de su esposo que disimulan a puro amor la transpiración en su cara y en su cuerpo.
Los esperan sus hijos y hasta algún nieto o algún abuelo les pega un grito solidario cuando atraviesan la meta.
Llevan un cartel en la frente que apaga y prende que dice “Llegué -Tarea Cumplida”.
Apenas llegan toman agua y se mojan la cabeza, se tiran en el pasto a reponerse pero se paran enseguida porque lo saludan los que llegaron antes.
Se vuelven a tirar y otra vez se paran porque van a saludar a los que llegan después que ellos.
Intentan tirar una pared con las dos manos, suben su pierna desde el tobillo, abrazan a otro loco que llega más transpirado que ellos.
Los he visto muchas veces.
Están mal de la cabeza.
Miran con cariño y sin lástima al que llega diez minutos después, respetan al último y al penúltimo porque dicen que son respetados por el primero y por el segundo.
Disfrutan de los aplausos aunque vengan cerrando la marcha ganándole solamente a la ambulancia o al tipo de la moto.
Se agrupan por equipos y viajan 200 kilómetros para correr 10.
Compran todas las fotos que les sacan y no advierten que son iguales a las de la carrera anterior.
Cuelgan sus medallas en lugares de la casa en que la visita pueda verlas y tengan que preguntar.
Están mal.
-Esta es del mes pasado- dicen tratando de usar su tono más humilde.
-Esta es la primera que gané- dicen omitiendo informar que esa se la entregaban a todos, incluyendo al que llegaba último y al inspector de tránsito.
Dos días después de la carrera ya están tempranito saltando charcos, subiendo cordones, braceando rítmicamente, saludando ciclistas, golpeando las palmas de las manos de los colegas que se cruzan.
Dicen que pocas personas por estos tiempos son capaces de estar solos -consigo mismo- una hora por día.
Dicen que los pescadores, los nadadores y algunos más.
Dicen que la gente no se banca tanto silencio.
Dicen que ellos lo disfrutan.
Dicen que proyectan y hacen balances, que se arrepienten y se congratulan, se cuestionan, preparan sus días mientras corren y conversan sin miedos con ellos mismos.
Dicen que el resto busca excusas para estar siempre acompañado.
Están mal de la cabeza.
Yo los he visto.
Algunos solo caminan… pero un día… cuando nadie los mira, se animan y trotan un poquito.
En unos meses empezarán a transformarse y quedarán tan locos como ellos.
Estiran, se miran, giran, respiran, suspiran y se tiran.
Pican, frenan y vuelven a picar.
Me parece que quieren ganarle a la muerte.
Ellos dicen que quieren ganarle a la vida.
Están completamente locos.

Marciano Durán
Marzo 2008


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16 responses

7 10 2008
mario

muy… bueno tu “comentario”.. marcianoduran…incluso y hasta poetico diria, CREO Q TENES Q SEGUIR ESCRIBIENDO..suerte

17 01 2009
francisco

Gran artículo, yo como corredor mediocre me veo reflejado. Ahora estoy resfriado, espero estar mañana mejor y entrenar, el objetivo después de mucho tiempo sin hacer deporte es la media maratón de Barcelona, acabar sería para mí como ganar la liga de campeones, un saludo.

17 01 2009
Eva

Muy bonita manera de describir a esos locos entrañables que rezuman energía, constancia y una fuerza de voluntad digna de admiración, has conseguido que asomara una sonrisa tierna mientras te leía.
En otra época era de las que podía dejarse la piel, no corriendo, no era mi deporte habitual, pero en realidad creo que eso es lo de menos verdad?¿ Con esto te quiero decir que entiendo a esos locos que se sienten ganadores porque realmente lo son, yo los veo como tales no me queda ningún tipo de duda al respecto. Ahora mi salud no permite excesos pero esa voluntad adquirida sigue ahí agazapada a la espera de un día poder volver a machacarme para sentir esa sensación de triunfo tan gratificante que es la de ganarme a mi misma.

Saludos

21 03 2009
Miguel

Hola Mario.

Si picas en el nombre del autor de este escrito, Marciano Durán, se lo puedes decir directamente a él. Seguro que le encantará.

Saludos.

21 03 2009
Miguel

Hola Francisco.

Si por culpa de ese restriado no pudieras terminar esa media maratón, no te preocupes. Seguro que tendrás muchísimas más oportunidades para terminar otras que se celebren por tu ciudad.

Saludos.

21 03 2009
Miguel

Hola Eva.

Me da la impresión que eres una persona ganadora. Una de esas personas que consiguen practicamente todo lo que proponen en sus vida.

Seguro que esa voluntad que mencionas te va a hacer ganar a ese problema de salud.

Espero que cuando retomes el deporte, entres de nuevo por aquí para hacérnoslo saber. Por supuesto, antes también.

Muchas gracias por tu comentario, campeona.

26 03 2009
José Antonio

Sencillamente genial…. un lagrimón se ma acaba de caer. ¡¡¡ qué sensibilidad!!! dios, si existes estás en su alma.
desde Sevilla un amigo…

21 05 2009
Miguel

José Antonio, yo no soy el autor. Puedes escribirle desde el enlace que hay al final del texto.

Saludos.

6 04 2009
ESTEBAN ALFARO TORRES

ME ENCANTO LO QUE ESCRIBISTE GRACIAS POR EXPRESARTE ASI TU HOMENAJE AL ATLETA ME HA MOTIVADO A SEGUIR ENTRENANDO DIA CON DIA Y SABES UNA COSA SE QUE TAL VEZ A MIS 18 AÑOS ES SOÑAR PERO EL DIA EN QUE ROMPA EL RECORD DE LOS 400MTRS DE TU ESCRITO ME ACORDARE A TODOS LOS ATLETAS QUE VEAN ESTO LES DIGO ANIMO PORQUE LA VIDA ES UNA CARRERA…

21 05 2009
Miguel

Esteban, yo no soy el autor. Puedes escribirle desde el enlace que hay al final del texto.

Saludos.

7 04 2009
Maythe

Yo también los he visto.. dicen que un loco hace cien.. y cuando los miraba en la carretara.. cambiando sus facciones por el esfuerzo, con el cuerpo brillante y el sol reflejando sus poderosos rayos en cada uno de ellos, me decía: Yo quiero hacer eso.. algún día me animaré..
En mis tiempos de colegio, inventaba cualquier dolencia para no correr la prueba física.. me preguntaba como hacían “esos locos” para que sus pulmones los sostuviera en su travesía.. hace un año un día de tantos me levante.. y caminé.. sentí el asfalto, el tráfico, la brisa, el fuerte sol.. otro día sentí lo mismo.. y me encantó más.. otro día simplemente mi cuerpo quería trotar.. y muy pronto quería correr.. la respiración, la deshidratación, el cólico, las ampollas.. la rodilla ke no da más… todo me fascina.. me conquista.. hablar conmigo misma, ser yo quien me de el empujón para no detenerme.. conocer de ante mano la satisfacción de mi cuerpo cuando llegue a darme mi merecido y refrescante baño.. mis piernas, mi sangre, mi corazón, todos me hablan.. me gritan.. me lo agradecen.. y me animan, -Ya casi.. ahi esta la meta.. solo un poco más- y entonces.. irremediablemente me he enamorado de esto y de mí .. me quiero mucho más que hace un año… hoy mi vida tambiés es una carrera ke kiero ganar🙂 !

PD: Gracias por recordarme mi meta… hay poesía en tus palabras.. y un don en tí !
Saludos !

Maythe

21 05 2009
Miguel

Maythe, yo no soy el autor. Puedes escribirle desde el enlace que hay al final del texto.

Es muy bonito el comentario que has escrito y se lo deberías hacer llegar.

Saludos.

12 08 2010
Cesar Amarilla

Sencillamente genial, encontre tu escrito de casualidad buscando rutinas de
entrenamiento para esa perenne competencia que te preguntas si es para vencer a
la muerte o para ganarle a la vida. debo decir que me he visto reflejado en tus parrafos hasta el punto de derramar una o dos lagrimitas.

Saludos. y por supuesto, huelga decir, no estamos bien. (…estamos genial XD)

4 10 2010
myru

pero…. EXCELENTE ARTICULO en el que creo, que todos, nos vemos reflejados. Alguna vez llegué a pensar de esa manera, estan todos locos!!! si, locos por sentirse vivos!!! Gracias!!!

28 10 2010
Patricia

Hola, de casualidad entre revisando información sobre tips para correr mejor, y no es que yo sea una atleta ni mucho menos, entre por que queria obtener información para mi novio, que por situaciones de la vida, hace un par de meses empezó a correr para escapar de sus fantasmas, y tenia algo de miedo que se obsesionara con ello, por q él es obsesivo, sin embargo ahora que lei más sobre esta forma de “vivir” me siento contenta que lo practique y es más me he animado a hacerlo yo. Espero poder ayudarlo a entender que esta bien q practique un deporte, pero que no deberia obsesionarse con exigirse más y más, por que como bien dicen esto es algo que se debe disfrutar, y gozar haciendolo, q nadie no mide tiempos, ni metas, que nos las ponemos cada uno, sintiendo nuestro cuerpo.
Gracias por toda la información y ya les contare como me va.

1 05 2013
Carmine

Good web site you’ve got here.. It’s hard to find high-quality writing like yours these days.
I truly appreciate people like you! Take care!

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